jueves, 29 de abril de 2010

Cobarde por Oly

Lo he rasgado.
Lo he roto.
Como hizo Romeo
Por su Julieta.

Pero mi razón es otra,
Otra diferente de la pasión.

Yo lo creé.
Junté las piezas para crearlo.
Único. Diferente.
Como el Dr. Frankenstein.
Y, de la misma forma,
Abandoné mi creación.

Mi criatura...

Ahora...
Ya no lo merezco.
Y lo rasgo.
Y lo rompo.

Sin título por María José

El viento agitó las ramas
y cayó sobre ti,
doliente, la vida,
y decidiste, sin más remedio, vivir.

Alter Ego por María José

En los brazos de Morfeo magnifico tu persona,
te ensalzo, te idealizo, hago de ti un ser perfecto.
Despierto y te vilipendio, te deploro, te tiro al suelo, te pisoteo y me río de ti.
Y no me importa porque no hay reproches, disfrutas con ello tanto como yo, y tú haces lo mismo conmigo pero al contrario.
En un momento de fugaz lucidez, nos hacemos conscientes de la condición de inmortalidad que te caracteriza, de que me puedes matar cuando quieras y lo harías sin dudarlo, pero no podrías vivir sin mí porque en mí naces, quizá no te pueda matar, pero puedo hacerte desaparecer (aquí y ahora).
Conscientes ya de nuestra dependencia mutua, aprendimos a convivir saprofíticamente, tú de mí y yo de ti, y así, siempre y cuando no duermas, te haré feliz, porque yo te insulto y me compadezco.

Primacía de la imaginación (y de las alucinaciones). Por Oly


Quién se imagina hasta dónde llega el poder de la mente…
Hace cuestión de una hora, Emejota y yo estábamos imbuidas en una de nuestras conversaciones normales, no aptas para cualquier mente.
Y no es por creernos superiores (todos saben de nuestra egolatría), pero pocos cerebros – ninguno hasta la fecha – ha llegado a los niveles de demencia y locura que tenemos nosotras. Eso visto desde el punto de vista de los demás, que yo creo que lo mío es lo más cuerdo del mundo y es el resto del mundo el que está loco.
En fin, como iba diciendo, estábamos nosotras disertando cuando, se nos ocurrió (mala expresión, simplemente llegamos a una conclusión razonable basándonos en la evidencias) que habíamos dejado atrás el surrealismo y que ya lo superamos con creces.
Así llegamos a la conclusión de que lo nuestro era “transrealismo”. Vocablo que creíamos inventado por nosotras.
En un afán de curiosidad, y con las facilidades del Google, se buscó el término por Internet y… ¡¡Surprise!! ¡¡Ya existía!!
En fin, Sergio Badilla Castillo se nos adelantó.
Pero, visto que no es más que un movimiento artístico, se nos iluminó el cerebro (justo en el momento en el que a Emejota se le fue la luz en casa - ¿señal? - ) y nos hemos dado cuenta de que nosotras somos quienes deben llevarlo al resto de los ámbitos, convertirlo en un estilo de vida.
Una forma de vivir que nosotras ya llevamos practicando desde hace mucho tiempo (probablemente toda la vida visto el nivel que tenemos) y que resistirá el paso del tiempo. ¡Ríase Usted de las Vanguardias!
Dejada ya constancia del hecho en sí, para que luego no haya dudas ni malos entendidos, no queda más que seguir viviendo la VIDA TRANSREALISTA.