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domingo, 9 de diciembre de 2012

Fuera de Contexto por Oly


Cuanto más lo piensas, más te torturas. Cuanto más huyes de la Obsesión, más te persigue, más te acecha.
No hay remedio cuando se es así. Podría decirse que estamos “rotos”… Siempre he pensado en ello. Hay gente que simplemente nace así, como si te faltara un resorte en la cabeza. Siempre has sabido que eres diferente, lo has notado. Y, durante mucho tiempo – una vida entera – has intentado cambiarlo. Ser, simplemente, normal…
Nos dicen que debemos vivir en el “mundo real”… ¡Cómo si fuera tan fácil! No se imaginan lo que es vivir en nuestras cabezas – no sobrevivirían ni una noche en ellas –. No lo hemos elegido. Nos dejamos llevar por nuestras Obsesiones pensando que, tal vez, el infierno de nuestras mentes se calentará con el fuego de éstas (el infierno, como ya he dicho muchas veces, está hecho de hielo abrasador).
A menudo silenciamos nuestra mente con drogas y alcohol – ¡Bendito manjar de dioses! ¡Bendito su calor en mis venas! ¡Bendito el Paraíso al que me lleva! –. Pero hemos visto que así sólo hacemos daño a la gente que nos quiere. Y, por ellos, lo seguimos intentando, luchamos por ser normales, por vivir en su “mundo real”…
… Y cada día morimos un poco más. Y nos sentimos más solos. Y quemamos otro cartucho de Obsesión para derretir nuestro infierno.
Somos una revolución fuera de contexto. Auténticos románticos del siglo XXI, buscando la aventura, soñando despiertos entre brumas de opio. Somos Dorian Grey tratando de ser inmortales, tratando de encontrar algo que nos llene un vacío que no es posible llenar.
Somos niños perdidos, eternos adolescentes. Sólo queremos sentir.
Y lo volvemos a intentar. Renegamos de nosotros mismos, de nuestra esencia, y el infierno se congela un poco más. Y los días se convierten en una tortura, el tiempo no pasa – pero claro que pasa, es implacable –, y nos sentimos aún más fuera de lugar. Esos días ya no lo intentas, sólo tienes sueños que acaban con un fundido a rojo. Maldices. Lloras. Gritas.
La Felicidad no se hizo para nosotros. Sólo existe Obsesión. Su dulce aroma te reclama. Y vuelves a empezar otra vez… Pero, por los que amar, lo vuelves a intentar. Porque ves su dolor cuando te miran, cuando saben que eres diferente y que nunca podrán hacer nada para ayudarte.
Sólo nos queda seguir luchando, persiguiendo ballenas, derrotando molinos de viento; quemando cartuchos de Obsesión, dinamitando bloques de hielo de nuestro infierno mental… Sin esperanza, pero valientes. Luchando.

sábado, 16 de junio de 2012

The promise of the light smoke por Oly

I sat by the window with my broken heart bleeding (and a cup of strong coffee). The music - moving and blue - shaked the bleeding pieces of my heart inside of me and - unavoidable - I bit the pillow while my tears salted coffee.

The desire to see you
It's fooling me
In this lonely street,
Where it's closed night,
But the only place it's raining
Is in my eyes.

I don't know how much time has passed, but the single thing I can see is the light smoke ascending from the cup of coffee to the roof and get lost into the world of memories, where everything is beautiful and malleable.

domingo, 10 de julio de 2011

Deseo a una estrella fugaz por Oly

Y, agarrada a la taza del váter
Rezando a un Dios
Que sé que no existe
Para que un día llegues…

Y, como a tantas princesas,
Me rescates de una vida
Que no he pedido…

Pero que sí he escogido.

miércoles, 27 de abril de 2011

La joven con un nido de arañas en la cabeza por Oly

El autobús venía con retraso.

Pensó en robar un coche, una moto. Incluso el patinete de aquel niño que jugaba distraído mientras su madre compraba unos billetes para ir… quién sabe a dónde.
Soñó con tener alas. Fantaseó con volar, con tener ruedas en vez de pequeños pies calzados con sandalias. Lo que fuera por salir de esa ciudad que tanto le había robado y tan poco le había permitido.
Allí estaba aquella joven, esperando en esta sucia estación por un autobús con aura de libertad. Para ella ni siquiera un viaje de ácido en las venas podría llevarla tan lejos.
Sólo ahora que su rostro se difumina en mi memoria y que sus sandalias huyeron rumbo a otro lugar me pregunto dónde iría.
Playas de arenas blancas; espesos bosques en los que, de repente, se abre paso un claro de cuento de hadas; enormes ciudades – ¡casi países! – de luminosas luces que simulan días eternos y noches de ficción.
Alguna vez he creído ver ondear su pelo entre el humo de esta estación, enjaulado de nuevo en un ir y venir de gentes – con o sin rumbo, tanto da –. Pero la esperanza que encontré en aquel bar, rota, hecha añicos mientras la gente bailaba sobre ella – palpitante y sangrante –, me hacía seguir imaginando sus sandalias sobre suelos distintos a cada paso.

Veinte minutos después el autobús seguía sin llegar.

Esperaba pacientemente, aunque con prisa en la mirada. Su pelo parecía seguir ese impulso de echar a correr. De la mochila sacó una chocolatina, se comió la mitad y guardó el resto. Llevaba todo cuanto necesitaba en su mochila gris. Parecía vacía, y aún así sabía que no necesitaría nada más.
Un par de camisetas, una chaqueta, un pantalón, bragas… Todo eso veía revuelto en su mochila a través de la oscura tela gris. Nadie que huyera necesitaría más, sólo un largo camino por delante haría feliz a aquella joven. Pensó en sí misma andando esa carretera, siguiendo la línea continua del suelo: un pie, luego otro. Miraba sus sandalias con anhelo, esperando que éstas se transformaran en un horizonte sin fin.
Ahora sé que su pelo entre los andenes de esta sucia estación es una alucinación. La carrera que hacían sus mechones por huir del humo y las miradas sólo la vi una vez. Y
resulta extraño lo poco que me pregunté sobre ella en aquel momento y lo mucho que le echo en falta ahora.
Se levantó del suelo, estiró las piernas y su pelo parecía correr más. Encendió un cigarrillo llenando aún más de humo esta sucia estación. Con cada calada parecía que quemaba un “te odio” más, y expulsaba todos los agravios recibidos de este lugar cuando el humo ardiente del cigarrillo resbalaba por sus labios.
Ahora ya no esperaba paciente. Todo su cuerpo tenía la misma prisa que ya habían mostrado sus ojos y su pelo.

Anochecía. El ruido de un motor advertía de la llegada del autobús.

A penas si hubo estacionado en el andén y sólo alcancé a ver sus pequeños pies calzados con sandalias tras las puerta del autobús. No negaba sus ganas de desaparecer, no le importaba que todo el mundo supiera que lo hacía. Su pelo gritaba con furia, movido por el gélido viento nocturno, que se iba. La gente sin rostro detuvo sus idas y venidas – el rumbo nunca importaba – sólo por un segundo para mirar como se esfumaba.
Me fijé en que, sin más, todo estaba lleno de arañas. Y no me pareció extraño que vinieran de la cabeza de la joven. Salían por decenas, cientos de ellas. Sólo eran insectos que querían apoderarse de todo a su paso. No, en aquella cabeza nada tenían ya, porque ya estaba muy lejos.
La echo en falta. Sus ojos con prisa, su pelo veloz, sus pequeñas sandalias. Y más ahora, que soy consciente de mi existencia, de mis limitaciones, de mis cadenas. Ya no veo ni playas, bosques ni enormes ciudades – tan grandes como países – que me ciegan con su luz.
Estoy atrapada en la red que aquellas arañas – u otras quizás, no les he preguntado dónde habían estado antes – tejieron en mi cabeza. Aquel día, más bien noche, tras ver huir a las arañas, tuve el impulso de seguir esas sandalias, esos ojos, ese pelo que suponían tantas promesas, tanto futuro.
Entonces, me di de bruces contra el cristal de mi propia existencia y comprendí, no sin dolor, que estaba atrapada por una mampara que me impedía avanzar.

jueves, 19 de agosto de 2010

Humo, espejos y Rock 'n' Roll por Oly


Una calavera
Que me devuelve el espejo.
Alguien ha muerto
Y no sé aún quién.

Ojeras, palidez,
Llanto, llanto, llanto...
Y, una vez más,
Soy yo frente a la barra de un bar
Bebiendo.
Multiplicando alcohol,
Dividiendo sentimientos.

Besos, whisky, ron
Corren por doquier.
Y yo sigo aquí,
Esperándote.
Borracha de la música del Diario,
Soñando con que llegues hasta mí.

Amor, relaciones,
Mujeres lobo...
Nunca llegarás
Porque yo siempre huiré.

No vale la pena esperar.

jueves, 6 de mayo de 2010

Un eco lejano por Oly

La joven caminaba por una calle, no especialmente vacía, no especialmente abarrotada.

A pocos metros alguien la seguía. No sabía si era hombre o mujer. Una capucha echada hacia delante tapaba su rostro.

La joven se inquietó, como siempre que recordaba que alguien la seguía. La persona desconocida llevaba meses haciéndolo, y la joven aún no se había atrevido a decirle nada.

"Un día de estos" se decía.

Una tarde, no especialmente triste, no especialmente alegre, la joven estaba sentada en la mesa de un café. Dos puestos más allá estaba esa persona que la seguía.

Se armó de valor y se sentó frente a ella.

- ¿Por qué me sigues?

Silencio.

- Contéstame. Esta situación es realmente insostenible. Vaya donde vaya te encuentro. ¡Ni siquiera sé quién eres!

Silencio.

- Está bien. Sólo quiero que me digas quién eres. Muéstrame tu cara.

Silencio.

- ¡Basta ya! ¡Di algo!

Silencio.

Por unos instantes la joven dudó si irse. Pero, en ese momento, la persona habló:

- ¿No lo entiendes? Estoy asustada. Yo no te sigo. ¿Crees que esto me gusta? Yo sólo quiero volver a mi mundo... Alejarme de ti. ¡Pero eres tú quien no me deja!

La joven no comprendía. La persona levantó su brazo dejando entrever una cadena.

Entonces, la joven comprendió. Esa cadena las unía. Y era ella quien tenía la clave para romperla. La persona anónima era la víctima.

La joven volvió la cabeza hacia la cara de su interlocutor. En ese momento la capucha desaparecía... Y la joven se encontró frente a frente con su pasado.

Missing you por Oly

He mordisqueado más de cincuenta labios después de los tuyos.
Y otros tantos hubo antes.

Pero ninguno que supiera igual...

Ninguno que me haya gustado tanto hasta hacerlo sangrar...

viernes, 30 de abril de 2010

Bipolaridad por Oly

¿Qué me das que soy dos personas diferentes: una cuando estás y otra cuando me abandonas?

Si no estás, mentir es lo más fácil del mundo. Incluso a mí misma.

Pero cuando apareces...

¡Oh, Musa, Hermana, Amiga, Amante! ¡Qué me das - más bien qué me quitas - que, con tu sola presencia, todo vuelve a ser real!

Vuelvo a ser Segismundo en la cárcel, el mejor soliloquio jamás escrito.

Y te vuelves air. Entonces, me creo reina y embauco a todos a mi alrededor. Y la felicidad no tiene fin.

¡Qué me das, oh Luna - Musa, Hermana, Amiga, Amante - que cuando apareces vuelvo a ser la chica de los ojos más bonitos y más tristes del mundo!

Alegación en mi defensa por María José

-Señor Juez, permítame unas palabritas en mi defensa. Le diré, con todos mis respetos, que aquí se me está juzgando sin conocer mis actos, sólo por la estela que parecen dejar... Me explicaré: Yo hice algo que no voy a negar y por razones más que evidentes. Asumo mis actos, pero ustedes ven en mi algo que yo no soy, hacen un perfil completo en base a eso que ven en mí, pero... ¿quién soy yo en realidad? Se me juzga por parte de lo que soy, y asumiré la culpa en ese aspecto, pero se han olvidado del resto. Soy consciente de que quizá no haya nada bueno en mí, pero, si lo hubiera, usted lo pasa por alto y juzga la imagen que desprendo. ¿Acaso no habría hecho usted lo mismo?-



-¡Jamás! ¿Cómo se le ocurre...?-



-De un día para otro me quedé vacía, sin apoyo de ningún tipo y no me quedó más remedio que obrar de aquélla manera... y ahora, al final de mis actos, se me juzga por dejar de obrar así. En su momento hice lo debido, lo correcto, lo que todos hubieran hecho... y ahora que veo el fin cerca, que ya no me satisface, se me juzga por abandonar mi magnífica obra en la cuneta. ¿Pero acaso por abandonarla dejará de ser magnífica? En un principio era una necesidad, luego una obligación y ahora es un lastre, aunque sea perfecto. Sé de sobra lo que estoy desdeñando, lo he hecho yo, yo lo he modelado con estas manos. ¡Mire! ¡mire mis manos! Aún sucias de tinta y sangre, no son lo peor que verá aquí, porque puede que mi alma esté peor, pero con estas manos forje ese ser y con estas manos lo arrojo. Dígame, ¿las juzgará por lo bueno o por lo malo?



-Aquí la juzgaremos por todo, descuide-


-¿Por todo lo bueno y lo malo, o sólo por lo que han hecho mis manos?-

-Por todo, señorita. ¿No sabe Usted dónde está?-

-A decir verdad, no, pero, por lo que veo, sé que no quiero estar aquí. Envíeme a dónde quiera, pero lejos de donde debo estar, porque volveré a hacer lo correcto y lo volveré a destruir.

jueves, 29 de abril de 2010

Libertad por Oly

Cinco minutos...

Sólo tengo cinco minutos antes de que vuelva.

Mi mente se dispersa ante las perspectivas de lo que puede hacer.
Divaga... Sueña... Sonríe ante esa libertad... Visiona un futuro...
Se acuerda de aquel chiste que le contaron hace tanto tiempo... ¿O tal vez no tanto? A penas consigo distinguirlo. Para mí, el tiempo es ahora tan relativo. Se va, viene, fluye, y se vuelve a ir corriendo...

Cuatro minutos.

Me pierdo en aquel libro que leí un día. Paseo por las calles de una ciudad a la que puede que nunca vuelva. Beso unos labios carnosos que a estas alturas ya deben estar congelados. Bebo un trago de Belenos y el frío líquido recorre mi garganta. Me muero de placer...

Tres minutos.

Mi mente se impacienta tratando de elegir qué hacer. Da vueltas y vueltas. Me empiezo a marear... tal vez es porque otra vez se me ha olvidado respirar. Cuánto cuesta acordarse de eso a veces. Pienso en todas las lecciones que me han enseñado. En las clases de Filosofía del instituto. En el olor a café recién hecho. Recuerdo un acontecimiento que aún no ha pasado...

Dos minutos.

Un anciano pasea por la calle levemente apoyado en su bastón mientras yo fijo la mirada en él. Trato de urdir un plan perfecto para escaparme... Esta vez no fallará, será como en las peliculas... Río. Río a pierna suelta, escuchando mi voz varias veces. El eco la repite. Y yo río...

Un minuto...

El pánico se apodera de mi mente. Mi cuerpo se agarrota. La risa se hace aún más fuerte debido al nerviosismo.

Treinta segundos.

...Y barrieron la basura.
Y el Sol acabó con la Luna...

Diez segundos.

Se acabó. Éste es el fin. Gruesas lágrimas derraman mis ojos. Casi no puedo ver. Siento el dolor. Me echaré de menos...

Un segundo.

(Silencio).

Abajo con Hollywood! por Oly

He aquí (en la sociedad moderna) la consecuencia de las películas románticas americanas y las de Disney.
Nos pasamos la vida buscando a nuestra media naranja, y muchas veces creemos haberla encontrado.
¿Es verdad que queremos a esa persona? ¿O simplemente es nuestro subconsciente el que nos hace quererla por miedo a no acabar solos?
Durante toda nuestra vida se nos ha enseñado que:
1. Hay que acabar en matrimonio.
2. Lo peor que te puede pasar en la vida es ser solter@.
Incluso las series/películas que presumen de su modernidad y su liberación no son más que otro mecanismo para hacernos llegar la idea de que todos, y digo TODOS, sin excepción, debemos acabar siendo DOS.
Así que toda nuestra vida gira en torno a eso y a la idea del "príncipe azul" o la "princesa encantada".

Pero desgraciadamente (o gracias a Dios, más bien) la vida no es una película de Hollywood; y esperar a que la persona que quieres aparezca por arte de magia y sea "perfecta" para uno..... NO EXISTE!!!! ES TODO MENTIRA!!!!
El amor no es encontrar a la persona "perfecta", sino saber quererte a ti mismo para que los demás te quieran. Es un sentimiento egoísta, o al menos debería de ser así por nuestra salud mental.

Él no va a darse cuanta y reaccionar. Cuando le llegue la inspiración ya será tarde.
Y yo ya estoy harta de dudas. ¿Sí o no? Solo existen dos opciones. Y yo ya he elegido la mía.

Y aún así se tiene la esperanza (yo, que soy gilipollas) de que reaccione la persona interesada y no nos deje escapar. Aún sabiendo que esa opción es inexistente; porque aunque haya amor, las cosas no siempre funcionan. O a caso, por querer un Ferrari me va a caer del cielo??? Obviamente NO. Si quiero el Ferrari tendré que trabajar duro y ahorrar para poder tenerlo.
Eso es el amor, un trabajo diario y egoísta.

Así que, reflexionemos sobre lo que es verdad y mentira. Sobre lo que nos obligan a creer que es lo bueno y lo malo y decidamos por nosotros mismos de una vez.

Por lo menos yo ya me cansé de ser la "princesita encantada" y de esperar a que el "príncipe azul" se aclare para así poder seguir con mi vida.
Aunque tal vez podría hacer una locura y.......... Pero entonces ya volvería a entrar en el juego hollywoodiense y ¿no es eso de lo que estoy huyendo?

Disertación por Oly

Mirando hacia atrás en mi vida, todo parece soñado.
Todo lo vivido, toda la gente que conocí... A penas si puedo ver sus caras con nitidez en mi memoria.
Pensar que una vez viví todo aquello... Ya no distingo lo real de lo que no lo es. Y eso me produce un enorme dolor, tan profundo que he aprendido a convivir con él.
Aunque, a veces, como ahora, me falta el aire y me cuesta respirar y es como si yo fuera despacio... Como si todo a mi alrededor hubiera aunmentado su velocidad y yo siguiera a las mismas revoluciones por minuto.
Y una vez más, todo es un sueño...
Como en las películas, aparece con los bordes difuminados para que los espectadores comprendan que no es más que un sueño del personaje. Y al igual que en esas escenas, yo, como personaje, no averiguo que es solo un sueño, mientras todos a mi alrededor ya conocen la trampa y prosiguen con sus vidas.
¿Qué debo hacer?
Seguir soñando o despertar de una vez...
Pero puede ser tan grande la caída que incluso me llegue a matar. Y si así fuera, ¿cómo diferenciaría si es sueño o realidad?
Aunque, bien pensado, daría igual, pues, confudiéndolo con un sueño, seguiría igual que hasta ahora: soñando. Y si lo tomara por real siendo sueño, me dejaría morir.
Al final, todo lleva a lo mismo.
Me siento como Segismundo o Don Quijote, muerta en vida, pero viva en sueño.
Loca de tanto soñar o, mejor dicho, vivir un sueño del que no tengo conciencia como tal, sino como de algo real que está por encima de mí y que nadie podrá llegar a comprender.
Miro las fotografías de la estancia.
¿Quién es esa gente?¿Quién soy yo? ¿Es real o sólo es creación de mi alterada imaginación? Si fuera esto último, ¿cómo se ha materializado de esa manera? Tiene clara explicación: al no ser más que una ensoñación, la "magia" es el gran poder que realiza actos tales como éste para que el personaje no descubra su verdad.
La inmensa verdad de su vida: que todo es mentira, que lo material no es más que meras sombras que se desvanecerían al contacto con la realidad, que su vida no existe y, por tanto, el personaje, el soñador, yo, tampoco.

Soñar es gratis... por Oly

Alguien dijo una vez de mí que yo creía en lo idílico.
Ahora me doy cuenta - realmente me ha costado mucho- de que es lo más cierto que nunca han dicho sobre mí.
Creo en la amistad que es capaz de todo, que está por encima de cualquier cosa. Porque, al fin y al cabo, ¿no es eso lo que significa? Al menos en un mundo idílico (el mío), así es.
Creo en el amor que desgarra por dentro, que vuelve a la persona más cuerda en un demente, que hace vibrar todo tu ser. Pero, ¿quién podría describir verdaderamente el amor y lo que se siente con él? Ese es el amor que yo quiero: indescriptible.
Creo en una vida libre, que pueda ser vivida bajo las convicciones de uno mismo, que se respete y respete a las demás, que no esté limitada en sus sueños por lacras materiales tales como el dinero o la condición social. Ésa es la vida que se defiende hoy en día, al menos en el papel. Pero, ¿dónde está en realidad? En el pensamiento silencioso - o silenciado- de algunos, como un sueño.
Eso es lo que soy yo: una idílica, una soñadora, una idealista.
Y, como escribió Calderón: "Los sueños, sueños son"; y los idealistas, los soñadores estamos condenados a la soledad. No tenemos a nadie más que nos acompañe en nuestro mundo idílico; pero debemos seguir luchando por lo que creemos, porque eso es lo que realmente somos... A pesar de que ello implique estar SOLOS.

Esperanza por Oly

Iba sentada en el metro. Tan normal que absolutamente nadie se fijaba en ella; unos 40 años de edad, pelo teñido -seguramente debido a las incipientes canas-, blusa holgada y pantalones de algodón y, entre sus manos, la Biblia.
Nunca había creído en nada de lo que predicaba la Iglesia Anglicana, a decir verdad tampoco ahora lo hacía.
Hacía unas semanas que, entre los artículos escolares de su hijo menor, había encontrado la Sagrada Escritura. Le llamó sumamente la atención, pues no tenía conocimiento alguno de que su hijo acudiera a clases de Religión. A pesar de su poca creencia en tales temas, sintió un asomo de esperanza que recayó sobre la vida de su pequeño como el milagro de la vida.
Como buena madre moderna, no comentó nada con el niño sobre su hallazgo. Decidió guardarselo para sí. Tampoco comentó nada con su marido o sus otros dos hijos, ni tan siquiera con su amante. Pero, aún no sabe por qué, no dejó el Libro en su sitio, sino que lo guardó consigo. Y, al día siguiente, cuando fue a trabajar se lo llevó consigo.
La cosa empezó solo por ojearlo, por si había algo escrito en Él. Pero nada.
Su hijo menor tampoco comentó nada a cerca de la desaparición de su Biblia, tal vez por vergüenza, tal vez por desconociemiento, tal vez porque le daba igual.
La mujer tomó como hábito el ojear un poco todas las mañanas, de la que iba al trabajo, un poco de ese Libro que le había dado tantísima esperanza sobre la vida de su niño.
Esa esperanza venía dada porque la mujer, desde el mismo instante que nació, supo que era un ángel. Y ahora su teoría se confirmaba. Ese hijo fue el que salvó su matrimonio; a pesar de no tener certeza de que fuera de su marido. Y, aunque parezca contradictorio, la unió aún más a ese hombre con el que desde hacía años compartía furtivas miradas. Alimentaba la teoría de que el ángel de su hijo pudiera disfrutar de una vida mejor, lejos de todo lo material que tanto daño nos hace, lejos de la hipocresía de esta enorme ciudad, lejos de los atentados, los disparos infundados a inmigrantes, la desconfianza de dar la hora a alguien por miedo a que te roben, lejos de la maldición de las nuevas tecnologías...
Ahora mismo una lágrima recorré su mejilla mientras lee el Evangelio de San Juan.
Exactamente tres minutos depués, se bajará del metro en la parada de Chancery Lane y desaparecerá de mis vista para siempre.
En todo el trayecto no crucé ni una palabra con ella, a penas si la miré entre las tinieblas de mi ajetreada vida. Pero solo por un instante en que ella levantó los ojos de la Biblia de su hijo pequeño, nuestras miradas se cruzaron y esta historia llegó a mí.

Alter Ego por María José

En los brazos de Morfeo magnifico tu persona,
te ensalzo, te idealizo, hago de ti un ser perfecto.
Despierto y te vilipendio, te deploro, te tiro al suelo, te pisoteo y me río de ti.
Y no me importa porque no hay reproches, disfrutas con ello tanto como yo, y tú haces lo mismo conmigo pero al contrario.
En un momento de fugaz lucidez, nos hacemos conscientes de la condición de inmortalidad que te caracteriza, de que me puedes matar cuando quieras y lo harías sin dudarlo, pero no podrías vivir sin mí porque en mí naces, quizá no te pueda matar, pero puedo hacerte desaparecer (aquí y ahora).
Conscientes ya de nuestra dependencia mutua, aprendimos a convivir saprofíticamente, tú de mí y yo de ti, y así, siempre y cuando no duermas, te haré feliz, porque yo te insulto y me compadezco.

Primacía de la imaginación (y de las alucinaciones). Por Oly


Quién se imagina hasta dónde llega el poder de la mente…
Hace cuestión de una hora, Emejota y yo estábamos imbuidas en una de nuestras conversaciones normales, no aptas para cualquier mente.
Y no es por creernos superiores (todos saben de nuestra egolatría), pero pocos cerebros – ninguno hasta la fecha – ha llegado a los niveles de demencia y locura que tenemos nosotras. Eso visto desde el punto de vista de los demás, que yo creo que lo mío es lo más cuerdo del mundo y es el resto del mundo el que está loco.
En fin, como iba diciendo, estábamos nosotras disertando cuando, se nos ocurrió (mala expresión, simplemente llegamos a una conclusión razonable basándonos en la evidencias) que habíamos dejado atrás el surrealismo y que ya lo superamos con creces.
Así llegamos a la conclusión de que lo nuestro era “transrealismo”. Vocablo que creíamos inventado por nosotras.
En un afán de curiosidad, y con las facilidades del Google, se buscó el término por Internet y… ¡¡Surprise!! ¡¡Ya existía!!
En fin, Sergio Badilla Castillo se nos adelantó.
Pero, visto que no es más que un movimiento artístico, se nos iluminó el cerebro (justo en el momento en el que a Emejota se le fue la luz en casa - ¿señal? - ) y nos hemos dado cuenta de que nosotras somos quienes deben llevarlo al resto de los ámbitos, convertirlo en un estilo de vida.
Una forma de vivir que nosotras ya llevamos practicando desde hace mucho tiempo (probablemente toda la vida visto el nivel que tenemos) y que resistirá el paso del tiempo. ¡Ríase Usted de las Vanguardias!
Dejada ya constancia del hecho en sí, para que luego no haya dudas ni malos entendidos, no queda más que seguir viviendo la VIDA TRANSREALISTA.