I sat by the window with my broken heart bleeding (and a cup of strong coffee). The music - moving and blue - shaked the bleeding pieces of my heart inside of me and - unavoidable - I bit the pillow while my tears salted coffee.
The desire to see you
It's fooling me
In this lonely street,
Where it's closed night,
But the only place it's raining
Is in my eyes.
I don't know how much time has passed, but the single thing I can see is the light smoke ascending from the cup of coffee to the roof and get lost into the world of memories, where everything is beautiful and malleable.
Mostrando entradas con la etiqueta Absurdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Absurdos. Mostrar todas las entradas
sábado, 16 de junio de 2012
domingo, 12 de septiembre de 2010
Oda a la patria perdida por Oly
Hace dos días que volví de una ciudad que nunca duerme, no porque no quiera, sino porque no la dejan.
Volví a recorrer sus calles por la noche, embelesada por sus luces, sus promesas y su pasado. Y no pude evitar, una vez más, sentirme parte de algo. Pero la puta realidad simpre gana la partida y ahora sólo quedan fotos y algunos papeles que demuestran que aquello no fue un sueño. Que volví a estar allí, volví a encontrarme, volví a soñar en frente del Globe, volví a enamorarme, a tener una aventura con un hombre que hace cuatrocientos años recorría esas mismas calles. Las baldosas no eran amarillas, pero era como estar en Oz. Mas, como hombre de ojalata, descubrí que le Mago no era más que una invención. No necesité golpear mis zapatos rojos para volver, una máquina de metal alada se encargó de acabar con todo ello.
Y ahora sólo quedan ideas tachadas en una libreta, y lluvia y cielos grises que me recuerdan a ella, a esas ciudad de la que no volvería.
Cuando todo acabe, me convertiré en una de esas palomas que tan poco me gustan para poder pasearme tranquila por Trafalgar Square.
Volví a recorrer sus calles por la noche, embelesada por sus luces, sus promesas y su pasado. Y no pude evitar, una vez más, sentirme parte de algo. Pero la puta realidad simpre gana la partida y ahora sólo quedan fotos y algunos papeles que demuestran que aquello no fue un sueño. Que volví a estar allí, volví a encontrarme, volví a soñar en frente del Globe, volví a enamorarme, a tener una aventura con un hombre que hace cuatrocientos años recorría esas mismas calles. Las baldosas no eran amarillas, pero era como estar en Oz. Mas, como hombre de ojalata, descubrí que le Mago no era más que una invención. No necesité golpear mis zapatos rojos para volver, una máquina de metal alada se encargó de acabar con todo ello.
Y ahora sólo quedan ideas tachadas en una libreta, y lluvia y cielos grises que me recuerdan a ella, a esas ciudad de la que no volvería.
Cuando todo acabe, me convertiré en una de esas palomas que tan poco me gustan para poder pasearme tranquila por Trafalgar Square.
sábado, 11 de septiembre de 2010
"Fractura tipo b, sin desplazar (Ni la fractura ni yo)" por Mª José
La siempre ingrata ciudad de Oviedo ofrece espectáculos esperpénticos,
al más puro estilo de "Luces de bohemia", y descensos sin paracaídas por ríos de agua y sidra, alucinaciones entre desmayos.
Consigue que su noche eterna sea abrigo para todos aquellos desharrapados y apátridas de la realidad, que son mecidos a su voluntad entre adoquines, cantos rodados y baldosas de mármol multicolor en el clímax de la oscuridad, para después despertarlos suavemente con el tibio olor a musgo y cerveza que emanan del amanecer rosado cuando se eleva desde algún punto indeterminado entre la Catedral y la Plaza del Paraguas.
Y no importa el día, ni el mes, ni el año, siempre hay un regusto a humedad en el tabaco, a sal en el agua y a tierra en el olfato, a dolor en el alma, a cicatrices que se niega a curar, a marcas de bala en las fuentes y en los edificios, y a una lucha fraticida entre los que quieren y los que no quieren olvidar, sin darse cuenta de que esta ciudad es el olvido y la memoria en sí misma, que permitirá que seas olvidado pero siempre te hará recordar. El dolor y la nada.
Y yo aquí, apoyada entre dos mástiles con el vaivén de la mañana y rodeada del caos que reina en esta habitación, intento organizarlo todo mentalmente para aunar fuerzas y reptar hacia el pasillo para poder decidir si sigo adelante o me paro en el camino a descansar.
al más puro estilo de "Luces de bohemia", y descensos sin paracaídas por ríos de agua y sidra, alucinaciones entre desmayos.
Consigue que su noche eterna sea abrigo para todos aquellos desharrapados y apátridas de la realidad, que son mecidos a su voluntad entre adoquines, cantos rodados y baldosas de mármol multicolor en el clímax de la oscuridad, para después despertarlos suavemente con el tibio olor a musgo y cerveza que emanan del amanecer rosado cuando se eleva desde algún punto indeterminado entre la Catedral y la Plaza del Paraguas.
Y no importa el día, ni el mes, ni el año, siempre hay un regusto a humedad en el tabaco, a sal en el agua y a tierra en el olfato, a dolor en el alma, a cicatrices que se niega a curar, a marcas de bala en las fuentes y en los edificios, y a una lucha fraticida entre los que quieren y los que no quieren olvidar, sin darse cuenta de que esta ciudad es el olvido y la memoria en sí misma, que permitirá que seas olvidado pero siempre te hará recordar. El dolor y la nada.
Y yo aquí, apoyada entre dos mástiles con el vaivén de la mañana y rodeada del caos que reina en esta habitación, intento organizarlo todo mentalmente para aunar fuerzas y reptar hacia el pasillo para poder decidir si sigo adelante o me paro en el camino a descansar.
sábado, 10 de julio de 2010
Seres del inframundo (Mª José)
A veces hablo con mi perro-oso y le cuento cómo murió Frosti, absorbido por la "vaporetta".
No hubo sangre, sólo alaridos y vapor de agua... Ahora ya no puede haber otro monstruo de la pelusa, por el maldito invento de las camas-nido, pero en Madrid está surgiendo otro ser bajo el televisor.
"El mundo real" (como alguien llamó a lo que había debajo de mi cama) era la idílica ciudad dónde habitaba, con barbies y autocaravanas rosas.
Ahora Frosti ya no está, sólo hay cajones llenos de pijamas, cosas absurdas y, quizá, algún recuerdo o alguna idea.
Y mi perro-oso da vueltas dentro de la lavadora, para luego colgarle por las orejas.
No hubo sangre, sólo alaridos y vapor de agua... Ahora ya no puede haber otro monstruo de la pelusa, por el maldito invento de las camas-nido, pero en Madrid está surgiendo otro ser bajo el televisor.
"El mundo real" (como alguien llamó a lo que había debajo de mi cama) era la idílica ciudad dónde habitaba, con barbies y autocaravanas rosas.
Ahora Frosti ya no está, sólo hay cajones llenos de pijamas, cosas absurdas y, quizá, algún recuerdo o alguna idea.
Y mi perro-oso da vueltas dentro de la lavadora, para luego colgarle por las orejas.
sábado, 26 de junio de 2010
Final Alternativo por Oly
Ella estaba sentada sola en el bar, bebía y fumaba. Huía de algo.
Él estaba sentado solo en el mismo bar, también bebiendo y fumando. Esperaba que algo le encontrara.
¡Qué curioso el Destino! El mismo bar sirve como escondite y lugar de encuentro.
Ambos personajes se miraron, ojos húmedos y tristes.
Podría contar que hablaron. Que él le robó una sonrisa y ella el corazón. Podría decir que ese bar, Paraíso para ellos, ya no volvió a formar parte de sus vidas. Ella había conseguido huir y él encontrar lo que esperaba.
Pero no lo diré.
También podría decir que, después de mirarse, ella se levantó y se fue, huyendo. Él se quedó, esperando.
Pero tampoco lo diré.
Sólo diré que en la historia de nuestras vidas, al igual que en ésta, somos nosotros quienes escogemos el Final.
jueves, 6 de mayo de 2010
Perspectiva por María José
Después de una hora bajo el sol madrileño, tirada en un banco de la facultad leyendo a Pere Gimferrer, se me ha nublado la mente por falta de cafeína (cualquier cosa legal que acabe en -ína) y han florecido margaritas en mis orejas y cipreses en mi nariz.
A fin de cuentas, que yo, a lo que venía aquí era a escribir lo siguiente:
"Un desnudo puede ser hermoso, atroz o, simplemente eso, un desnudo"
Y ahora, a quien le dé la gana, que le busque tres pies al gato, que yo voy huyendo de un perro.
A fin de cuentas, que yo, a lo que venía aquí era a escribir lo siguiente:
"Un desnudo puede ser hermoso, atroz o, simplemente eso, un desnudo"
Y ahora, a quien le dé la gana, que le busque tres pies al gato, que yo voy huyendo de un perro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
