viernes, 30 de abril de 2010

Bipolaridad por Oly

¿Qué me das que soy dos personas diferentes: una cuando estás y otra cuando me abandonas?

Si no estás, mentir es lo más fácil del mundo. Incluso a mí misma.

Pero cuando apareces...

¡Oh, Musa, Hermana, Amiga, Amante! ¡Qué me das - más bien qué me quitas - que, con tu sola presencia, todo vuelve a ser real!

Vuelvo a ser Segismundo en la cárcel, el mejor soliloquio jamás escrito.

Y te vuelves air. Entonces, me creo reina y embauco a todos a mi alrededor. Y la felicidad no tiene fin.

¡Qué me das, oh Luna - Musa, Hermana, Amiga, Amante - que cuando apareces vuelvo a ser la chica de los ojos más bonitos y más tristes del mundo!

Recopilación de frases.

Se me ha ocurrido recoger aquí grandes frases anónimas a partir del día de hoy (30/04/10), ya que esto va sobre locuras y sinsentidos, sigamos la tónica general:

"En Asturias no abren manicomios, sino los bares se quedarían sin negocio" (De Valladolid tenías que ser...)

"Fumar 'Bogüi' puede matar" (en una cajetilla de tabaco)

"Me cago en la gente" (alguien desde algún balcón)

"Bueno, marcho, voy a dar de comer a les pites" (Oviedo 4:00 a.m. Hombre extraño)

Actualizo con frases etílicas a la 1:00 a.m. (Jr dixit):

"-Si ahora metes las manos en arena eres un sanjacobo-
-¿Qué crees que es un sanjabobo?-
-Carne rebozada-"

"-Ayyyy! Me duele el hipocondrio izquierdo!-
-Eso que dices... ¿es una teta?-
-No (¬¬) es el páncreas-
-Pues se te está saliendo el páncreas por el escote-"

"Tienes la risa muy baja"

Alegación en mi defensa por María José

-Señor Juez, permítame unas palabritas en mi defensa. Le diré, con todos mis respetos, que aquí se me está juzgando sin conocer mis actos, sólo por la estela que parecen dejar... Me explicaré: Yo hice algo que no voy a negar y por razones más que evidentes. Asumo mis actos, pero ustedes ven en mi algo que yo no soy, hacen un perfil completo en base a eso que ven en mí, pero... ¿quién soy yo en realidad? Se me juzga por parte de lo que soy, y asumiré la culpa en ese aspecto, pero se han olvidado del resto. Soy consciente de que quizá no haya nada bueno en mí, pero, si lo hubiera, usted lo pasa por alto y juzga la imagen que desprendo. ¿Acaso no habría hecho usted lo mismo?-



-¡Jamás! ¿Cómo se le ocurre...?-



-De un día para otro me quedé vacía, sin apoyo de ningún tipo y no me quedó más remedio que obrar de aquélla manera... y ahora, al final de mis actos, se me juzga por dejar de obrar así. En su momento hice lo debido, lo correcto, lo que todos hubieran hecho... y ahora que veo el fin cerca, que ya no me satisface, se me juzga por abandonar mi magnífica obra en la cuneta. ¿Pero acaso por abandonarla dejará de ser magnífica? En un principio era una necesidad, luego una obligación y ahora es un lastre, aunque sea perfecto. Sé de sobra lo que estoy desdeñando, lo he hecho yo, yo lo he modelado con estas manos. ¡Mire! ¡mire mis manos! Aún sucias de tinta y sangre, no son lo peor que verá aquí, porque puede que mi alma esté peor, pero con estas manos forje ese ser y con estas manos lo arrojo. Dígame, ¿las juzgará por lo bueno o por lo malo?



-Aquí la juzgaremos por todo, descuide-


-¿Por todo lo bueno y lo malo, o sólo por lo que han hecho mis manos?-

-Por todo, señorita. ¿No sabe Usted dónde está?-

-A decir verdad, no, pero, por lo que veo, sé que no quiero estar aquí. Envíeme a dónde quiera, pero lejos de donde debo estar, porque volveré a hacer lo correcto y lo volveré a destruir.

jueves, 29 de abril de 2010

Yo soy Dios por Oly

Camino sobre las aguas
Como hizo Jesucristo.
Mis pasos son inseguros,

¿Y si Dios me abandona?

La última noche
-Luna llena-,
Convertí refresco en cerveza;
Cerveza en ron;
Ron en tequila;
Me convertí yo.

Espero un milagro
Que resucite
Lo muerto en mí.
Apesta.
El olor llega a los vecinos.
Estos me cubren de blanco
Y me cuelgan un cencerro.

¿Y si Dios me abandonó ya?

Un paso.
Otro.

El estridente sonido metálico
Perfora mis tímpanos.
(El sonido del cencerro
Colgado en mi cuello).

Y llega una nueva noche,
Una nueva Luna
-Ésta, menguante-.
A falta de pan y pez,
Multiplico whisky.

¿Y si Dios no existe?

A lo lejos
Fuego, destrucción.

El infierno sí existe.

Por fin, resucito.
¡Joven ave fénix!

Dios sí existe.
Soy yo.

Posguerra por Oly

Sólo cenizas.
Y humo.

Los restos de la batalla
Que pasó.
De la lucha encarnizada.
Escombros humeantes
Del fuego -¿purificador?-.
Recuerdos
De lo que fue un Imperio.

Paseo desesperada,
Tratando de recuperar
Algún resto útil.

Desolación.
No existen ganadores.
Ni rastro de los que perdieron.
Todo ha sido acabado.
¿Quién reconstruirá ahora el Imperio?

Me miro en un espejo roto.
Siete años de mala suerte.

A lo lejos,
El Sol de un nuevo día.
A mi alrededor,
Sólo cenizas.
Y humo.

Recojo mi cuaderno
-Que el fuego no purificó-
Y comienzo a andar.

Circunstancias 9.0 por Oly

Las noches son ya algo más cálidas. Para celebrarlo, la persona anónima se asoma a la ventana, mirando las estrellas.

Tirada en el suelo de la estancia está una Barbie descabezada. Es un baño. La Niña -que ya no es tan niña- vomita ruidosamente sobre el váter. Su madre golpea frenéticamente la puerta, La Niña -ya no tan niña- se mira al espejo y es incapaz de recordar por qué ella es más bonita que su Barbie de medidas perfectas.


Ha sido duro. Superman golpea duramente el saco de boxeo tratando de desahogarse, de sacar toda su rabia. "Unos minutos antes y... tal vez...". Nada podía haber frenado a aquel hombre que acuchilló a su mujer y a su hijo. A pesar de haber llegado tarde, Superman sabe que gracias a él, ese "hombre" ya no podrá hacerle daño a nadie.


Evitando la tentación, la Enamorada se refugia en su ajetreada vida. Aún recuerda la última vez que subió a la Máquina del Tiempo: llegó al bar de su vida anterior -de su vida con el Enamorado- buscando con ansia, con necesidad, los ojos marrones del Enamorado... y sólo encontró una mesa vacía.


El Visionario camina velozmente por la abarrotada acera. Choca con gente a la que no pide perdón. De camino a su enorme y ostentosa casa habla por el movil. "¡Imbécil! Te he dicho que no quería acciones de esa empresa... ¡Me importa una mierda!... ¡Deshazte de ellas!". Al entrar en su casa, pasa delante de su mujer e hijo sin morarlos, directo a su despacho. El Visionario sabe lo que es mejor para sus negocios.


Las estrellas resultan hipnóticas en noches despejadas como ésta. La persona anónima cierra la ventana pero tarda un rato en alejarse de ella.

Circunstancias 8.0 por Oly

Perdida en su nuevo futuro, la persona anónima fuma asomada a la ventana.


Vivían uno al lado del otro en un barrio obrero.
Así fue como Ella y Porros se conocieron.
Crecieron juntos, y la mayoría de sus “primeras veces” fueron juntos también.
Un día, muchos años después, se miraron sin reconocerse.

Calada tras calada, así pasa la vida de Porros. Son las dos de la madrugada, y por primera vez en días, no llueve. Sentado en el banco del parque que da a la ventana iluminada de Ella, rememora…
“Tienes los ojos más verdes que he visto nunca… Cuando seamos grandes, me casaré contigo, y te construiré un palacio”. Sonríe a la negrura mostrando los pocos dientes que le quedan -a causa de Eva-. Ésa fue la primera frase que le dijo a Ella, cuando a penas tenían seis años. La vida de Porros empezó –y acabó- con Ella.
Se esfuerza, pero no recuerda cómo llegó a esta situación… Crecieron juntos, y, a la vez que pasaba el Tiempo, su amor aumentaba. En un segundo de su adolescencia, pasaron de compartir litros y caladas en el parque a… esto.
<< ¡Ella debería ser la madre de mi hijo!>>.
En un segundo de su adolescencia, Porros rompió su promesa.

Agotada, Ella lucha por mantenerse despierta. Sabe que Porros está ahí abajo, en el parque, sentado en el banco que da a su ventana. Ella no baja la persiana… Ésa es la monótona conversación que tienen todas las noches: Ella escribe en su cuarto y Porros observa su ventana iluminada desde el banco del parque.
“Y yo lucharé siempre por ti. Nunca me rendiré… pase lo que pase”. Las lágrimas amargas emborronan lo que Ella escribía al recordar la primera frase que le dijo a Porros, cuando a penas tenían seis años.
¿Cuándo se separaron sus caminos? Ella lo sabe muy bien: Porros le ofreció algo nuevo, pero la belleza y las promesas de Eva no la engañaron. Fue sólo un segundo en su juventud. Ella espetó << ¡No!>> y se alejó. Justo ése fue el final de su vida juntos.
En un segundo de su juventud, Ella rompió su promesa.

Ella se hizo una mujer, persiguió sus sueños.
Porros destrozó su vida por un minuto de alivio con Eva.
Ella tiene una vida por delante.
Porros sólo tiene un pasado que olvidar.

La persona anónima enciende otro cigarrillo y permanece asomada a la ventana. Pero esta vez no observa lo que sea que siempre mira. Sólo cierra los ojos y siente la música de Chopin en el alma.

Circunstancias 7.0 por Oly

Incapaz de conciliar el sueño, la persona anónima vuelve a asomarse a la ventana por segunda vez esa noche. ¿Por qué dejó de hacerlo durante tanto tiempo?


Superman sonríe ante el espejo. Se mesa el cabello y se dispone a salir. No le pide más a la vida de lo que ya tiene. Ya en el coche patrulla, le llaman por la radio, y se dirige a salvar una nueva vida.

El Futbolista sale al recreo tras una mañana agotadora. Sus sueños se disiparon con el pasar de los años. Ya no juega al fútbol. En vez de eso, se sienta en silencio junto a su amigo el Moro y le da la mitad de su desayuno.

Los de la Capital disfrutan de la paz de ese lugar donde viven. ¡Quién se lo iba a decir! Ambos contemplan las Estrellas agarrados de la mano.

A pesar de los cambios hechos en su vida, Valiente se ahoga. Tirada en la cama, se recuerda que debe respirar.

Desde la furgoneta en que viaja Libertad, sentada al lado de la ventana, se ve una frondosa vegetación pasar a toda prisa. Sonríe y tacha un nuevo lugar en su mapa: Escocia. Escucha los ronquidos de la persona que tiene sentada al lado, y mientras piensa lo mucho que ama su vida nómada, se duerme.

En una moderna discoteca, el Coyote pide otro ron-cola a la exuberante camarera. Es un día para celebrar: Sábado. Tiene alcohol, MDMA y tabaco. Está dispuesto y preparado para la cacería.

“No hay dinero en todo el mundo que pague estos momentos”, piensa la persona anónima. Cuando por fin se duerme, una paz en forma de sonrisa descansa en su rostro.

Circunstancias 6.0 por Oly

Parece que han pasado años desde la última vez que observó por la ventana. La persona anónima se sabe de memoria la vista: es la misma que la de su infancia. Aunque ésta vez refleja también su futuro. La persona anónima respira hondo el frío aire que entra por la ventana abierta.


Han pasado años desde que el Impaciente sintió por primera vez “eso” al acostarse. La Soledad ha hecho presencia todas esas noches. Incluso ahora, cuando una melena rubia, adolescente como él, lo acompaña en la cama del motel.

Libertad mira la Luna de París. Lleva meses recorriendo carreteras junto a sus amigos: “los melenudos”, como los llamaba su padre –una leve sonrisa rompe la monotonía de su cara debido al recuerdo-. Sólo puede mirar hacia delante, ya que, igual que las olas en la orilla de la playa, la vida ha ido borrando sus pisadas.

<< ¡Qué injusta es la vida! Aquí estoy yo, en este frío hospital, viendo a mi mujer morirse de Cáncer. Mientras otros tienen a su gran amor al lado y no lo saben apreciar. “Tranquila mi amor, mi vida, mi destino… Este suplicio acabará pronto. Y prometo seguirte en cuanto te vayas”>>.

Ella se asoma a la ventana disimuladamente. Sólo llega a distinguir una nube de humo bajo la incesante lluvia. Porros aún sigue en el banco del parque que hay bajo la ventana de su cuarto.

Los ojos de la persona anónima le escuecen como si llorara ácido. Con las manos azuladas por el frío se acuesta en la cama tras cerrar la ventana. ¡Cómo echaba de menos estos momentos!

Pesadilla por Oly

Nado en un mar sin orilla.

Las algas están enredadas
En mis piernas.

Y veo una historia en el fondo
Oscuro, profundo, siniestro.

Los peces bailan
Al son de una música
Que yo no puedo escuchar.

Diviso un pozo negro.
Nado contracorriente
Evitando que me absorba.

Persigo un tiburón
Que recita versos de Blake.

Y nado… nado… nado…
En un mar sin orilla.

Ese mar
Era ésta habitación.
Y el agua,
Mis lágrimas saladas.

Recuerdo por una canción de jazz por Oly


Nunca nos amamos.

Sólo éramos dos locos,
Solitarios,
Fingiendo amarse
Por miedo a la soledad.


Éramos jóvenes,
Cobardes,
Mentirosos.
Escuchábamos jazz
A la luz de la pantalla
De tu ordenador.
Dos actores
Que hacían la escena
De su vida.


Tu mano,
Firme y segura,
Recorría mi cuerpo
Desnudo,
Aún más seguro.
Las notas de nuestra canción
Se enredaban en mi pelo.


¡Y defraudamos
Al mundo entero!


No nos amábamos.
Sólo éramos dos locos
Que fingían amarse.
Y se nos daba tan bien...

#3 por Oly

A veces sueño
con que amo...