A veces hablo con mi perro-oso y le cuento cómo murió Frosti, absorbido por la "vaporetta".
No hubo sangre, sólo alaridos y vapor de agua... Ahora ya no puede haber otro monstruo de la pelusa, por el maldito invento de las camas-nido, pero en Madrid está surgiendo otro ser bajo el televisor.
"El mundo real" (como alguien llamó a lo que había debajo de mi cama) era la idílica ciudad dónde habitaba, con barbies y autocaravanas rosas.
Ahora Frosti ya no está, sólo hay cajones llenos de pijamas, cosas absurdas y, quizá, algún recuerdo o alguna idea.
Y mi perro-oso da vueltas dentro de la lavadora, para luego colgarle por las orejas.
sábado, 10 de julio de 2010
sábado, 26 de junio de 2010
Final Alternativo por Oly
Ella estaba sentada sola en el bar, bebía y fumaba. Huía de algo.
Él estaba sentado solo en el mismo bar, también bebiendo y fumando. Esperaba que algo le encontrara.
¡Qué curioso el Destino! El mismo bar sirve como escondite y lugar de encuentro.
Ambos personajes se miraron, ojos húmedos y tristes.
Podría contar que hablaron. Que él le robó una sonrisa y ella el corazón. Podría decir que ese bar, Paraíso para ellos, ya no volvió a formar parte de sus vidas. Ella había conseguido huir y él encontrar lo que esperaba.
Pero no lo diré.
También podría decir que, después de mirarse, ella se levantó y se fue, huyendo. Él se quedó, esperando.
Pero tampoco lo diré.
Sólo diré que en la historia de nuestras vidas, al igual que en ésta, somos nosotros quienes escogemos el Final.
domingo, 6 de junio de 2010
Desgracia de sentimiento por Oly
Me despierto de una pesadilla
Que tuve sin estar dormida.
Había alguien a mi lado
Sujetando fuerte mi mano
Y susurrando,
Susurrando muy alto,
En mi oído,
Lo mucho que me amaba.
En esa pesadilla
Yo sonreía,
Devolviendo los susurros
Con un beso en los labios,
Un beso fugaz,
Tierno,
Pero lleno de sentimiento.
Desperté de tal pesadilla
Toda entera temblando
Y con lágrimas,
Saladas e infinitas,
Bajando por mi rostro.
Ese momento
Al que mi mente me llevó
En un segundo de distracción
Fue mi mayor pesadilla.
Horror de alegría,
Monstruosidad de placer.
Y, a veces, pienso si estar sola
no se ha convertido en uno más de mis vicios.
Que tuve sin estar dormida.
Había alguien a mi lado
Sujetando fuerte mi mano
Y susurrando,
Susurrando muy alto,
En mi oído,
Lo mucho que me amaba.
En esa pesadilla
Yo sonreía,
Devolviendo los susurros
Con un beso en los labios,
Un beso fugaz,
Tierno,
Pero lleno de sentimiento.
Desperté de tal pesadilla
Toda entera temblando
Y con lágrimas,
Saladas e infinitas,
Bajando por mi rostro.
Ese momento
Al que mi mente me llevó
En un segundo de distracción
Fue mi mayor pesadilla.
Horror de alegría,
Monstruosidad de placer.
Y, a veces, pienso si estar sola
no se ha convertido en uno más de mis vicios.
martes, 1 de junio de 2010
Mujer Lobo por Oly
Acabé con tu vida.
Desfiguré tu rostro,
Ése que era mi adoración.
Amputé tus manos
Que aún siento recorriendo mi cuerpo.
Troceé tus brazos,
De los que tantas veces huí.
Arañé tu torso,
La almohada que me reconfortaba.
Destrocé tus piernas,
Las mismas que te hacían correr hasta mí.
Incluso te dejé sin virilidad,
¡cómo gozábamos!
Acabé con tu vida.
Mis manos y mi corazón
Tienen la marca de tu sangre,
Como un tatuaje.
Rogaste que te amara.
Lo hice.
Eso llevó a tu destrucción.
Lo siento,
Debí advertirte...
Esto es lo que pasa cuando amas a una mujer lobo.
Desfiguré tu rostro,
Ése que era mi adoración.
Amputé tus manos
Que aún siento recorriendo mi cuerpo.
Troceé tus brazos,
De los que tantas veces huí.
Arañé tu torso,
La almohada que me reconfortaba.
Destrocé tus piernas,
Las mismas que te hacían correr hasta mí.
Incluso te dejé sin virilidad,
¡cómo gozábamos!
Acabé con tu vida.
Mis manos y mi corazón
Tienen la marca de tu sangre,
Como un tatuaje.
Rogaste que te amara.
Lo hice.
Eso llevó a tu destrucción.
Lo siento,
Debí advertirte...
Esto es lo que pasa cuando amas a una mujer lobo.
viernes, 21 de mayo de 2010
Personaje de novela por Oly
Y hoy
No tengo ganas de moverme, amor.
Quiero quedarme en la cama.
Que hoy
No soy el Doctor Jekyll,
Soy Mister Hyde.
Hoy
No quiero que el Sol me sonría,
Ni que me alegre la tarde.
Porque hoy
Sólo quiero ser Kira vestida de novia
Corriendo a través de la nieve.
Hoy
Me voy a prohibir soñar
Para que no me sangre el corazón.
Hoy
Me voy a dedicar a cuidar mi Rosa
Encerrada en una urna de cristal.
Hoy
Tampoco existen las lágrimas,
Ni la pena, ni ningún sentimiento.
Porque hoy
Le voy a dar la bienvenida
Al año 1984.
Hoy
Se cerró el telón de mi teatro,
Tras la última escena de mi obra.
Que hoy
Viola enmascarada de hombre
No enamorará a ningún Rey.
Y hoy
No seré un guerrillero valiente.
No liberaré a ningún país.
Hoy
Sólo seré Dulcinea,
El sueño, el espejismo de un loco.
No tengo ganas de moverme, amor.
Quiero quedarme en la cama.
Que hoy
No soy el Doctor Jekyll,
Soy Mister Hyde.
Hoy
No quiero que el Sol me sonría,
Ni que me alegre la tarde.
Porque hoy
Sólo quiero ser Kira vestida de novia
Corriendo a través de la nieve.
Hoy
Me voy a prohibir soñar
Para que no me sangre el corazón.
Hoy
Me voy a dedicar a cuidar mi Rosa
Encerrada en una urna de cristal.
Hoy
Tampoco existen las lágrimas,
Ni la pena, ni ningún sentimiento.
Porque hoy
Le voy a dar la bienvenida
Al año 1984.
Hoy
Se cerró el telón de mi teatro,
Tras la última escena de mi obra.
Que hoy
Viola enmascarada de hombre
No enamorará a ningún Rey.
Y hoy
No seré un guerrillero valiente.
No liberaré a ningún país.
Hoy
Sólo seré Dulcinea,
El sueño, el espejismo de un loco.
viernes, 7 de mayo de 2010
Rememorando por María José.
Cuando la brisa era tibia
y pasaba el tren humeando
bajaba a la vías a recoger
los restos de carbón
para tiznarme las manos,
negras las palmas,
negras las uñas.
Y se alejaban los vagones
con su pitido penetrante,
interminable y doloroso.
El traqueteo sobre las vías,
las piedras saltan bajo el tren.
Negras las piedras,
negras las vías.
Y ahora, gusto que me llamen María
"María, sube aquí inmediatamente"
Y yo subo, para no volver a bajar y
no tiznarme más las manos,
que ya está bien de tanto carbón,
de tanto jugar a mancharme,
y de "tanto hacer el indio"
(Tenía que escribir algo sobre trenes, no había más remedio...)
y pasaba el tren humeando
bajaba a la vías a recoger
los restos de carbón
para tiznarme las manos,
negras las palmas,
negras las uñas.
Y se alejaban los vagones
con su pitido penetrante,
interminable y doloroso.
El traqueteo sobre las vías,
las piedras saltan bajo el tren.
Negras las piedras,
negras las vías.
Y ahora, gusto que me llamen María
"María, sube aquí inmediatamente"
Y yo subo, para no volver a bajar y
no tiznarme más las manos,
que ya está bien de tanto carbón,
de tanto jugar a mancharme,
y de "tanto hacer el indio"
(Tenía que escribir algo sobre trenes, no había más remedio...)
jueves, 6 de mayo de 2010
#4 por Oly
Y, en un rincón,
mi alma lamiendo los restos de cocaína
que hay sobre la mesa del pasado.
mi alma lamiendo los restos de cocaína
que hay sobre la mesa del pasado.
Un eco lejano por Oly
La joven caminaba por una calle, no especialmente vacía, no especialmente abarrotada.
A pocos metros alguien la seguía. No sabía si era hombre o mujer. Una capucha echada hacia delante tapaba su rostro.
La joven se inquietó, como siempre que recordaba que alguien la seguía. La persona desconocida llevaba meses haciéndolo, y la joven aún no se había atrevido a decirle nada.
"Un día de estos" se decía.
Una tarde, no especialmente triste, no especialmente alegre, la joven estaba sentada en la mesa de un café. Dos puestos más allá estaba esa persona que la seguía.
Se armó de valor y se sentó frente a ella.
- ¿Por qué me sigues?
Silencio.
- Contéstame. Esta situación es realmente insostenible. Vaya donde vaya te encuentro. ¡Ni siquiera sé quién eres!
Silencio.
- Está bien. Sólo quiero que me digas quién eres. Muéstrame tu cara.
Silencio.
- ¡Basta ya! ¡Di algo!
Silencio.
Por unos instantes la joven dudó si irse. Pero, en ese momento, la persona habló:
- ¿No lo entiendes? Estoy asustada. Yo no te sigo. ¿Crees que esto me gusta? Yo sólo quiero volver a mi mundo... Alejarme de ti. ¡Pero eres tú quien no me deja!
La joven no comprendía. La persona levantó su brazo dejando entrever una cadena.
Entonces, la joven comprendió. Esa cadena las unía. Y era ella quien tenía la clave para romperla. La persona anónima era la víctima.
La joven volvió la cabeza hacia la cara de su interlocutor. En ese momento la capucha desaparecía... Y la joven se encontró frente a frente con su pasado.
A pocos metros alguien la seguía. No sabía si era hombre o mujer. Una capucha echada hacia delante tapaba su rostro.
La joven se inquietó, como siempre que recordaba que alguien la seguía. La persona desconocida llevaba meses haciéndolo, y la joven aún no se había atrevido a decirle nada.
"Un día de estos" se decía.
Una tarde, no especialmente triste, no especialmente alegre, la joven estaba sentada en la mesa de un café. Dos puestos más allá estaba esa persona que la seguía.
Se armó de valor y se sentó frente a ella.
- ¿Por qué me sigues?
Silencio.
- Contéstame. Esta situación es realmente insostenible. Vaya donde vaya te encuentro. ¡Ni siquiera sé quién eres!
Silencio.
- Está bien. Sólo quiero que me digas quién eres. Muéstrame tu cara.
Silencio.
- ¡Basta ya! ¡Di algo!
Silencio.
Por unos instantes la joven dudó si irse. Pero, en ese momento, la persona habló:
- ¿No lo entiendes? Estoy asustada. Yo no te sigo. ¿Crees que esto me gusta? Yo sólo quiero volver a mi mundo... Alejarme de ti. ¡Pero eres tú quien no me deja!
La joven no comprendía. La persona levantó su brazo dejando entrever una cadena.
Entonces, la joven comprendió. Esa cadena las unía. Y era ella quien tenía la clave para romperla. La persona anónima era la víctima.
La joven volvió la cabeza hacia la cara de su interlocutor. En ese momento la capucha desaparecía... Y la joven se encontró frente a frente con su pasado.
Missing you por Oly
He mordisqueado más de cincuenta labios después de los tuyos.
Y otros tantos hubo antes.
Pero ninguno que supiera igual...
Ninguno que me haya gustado tanto hasta hacerlo sangrar...
Y otros tantos hubo antes.
Pero ninguno que supiera igual...
Ninguno que me haya gustado tanto hasta hacerlo sangrar...
Perspectiva por María José
Después de una hora bajo el sol madrileño, tirada en un banco de la facultad leyendo a Pere Gimferrer, se me ha nublado la mente por falta de cafeína (cualquier cosa legal que acabe en -ína) y han florecido margaritas en mis orejas y cipreses en mi nariz.
A fin de cuentas, que yo, a lo que venía aquí era a escribir lo siguiente:
"Un desnudo puede ser hermoso, atroz o, simplemente eso, un desnudo"
Y ahora, a quien le dé la gana, que le busque tres pies al gato, que yo voy huyendo de un perro.
A fin de cuentas, que yo, a lo que venía aquí era a escribir lo siguiente:
"Un desnudo puede ser hermoso, atroz o, simplemente eso, un desnudo"
Y ahora, a quien le dé la gana, que le busque tres pies al gato, que yo voy huyendo de un perro.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Desde el cielo de mi boca por María José
Ahora que tu torso me es ajeno, que jamás podré volver a contar tus lunares, ni mirar a las estrellas tendidos en el césped, ni buscar forma a las nubes, ni ver la puesta de sol en el horizonte.
Ahora que ya no es verano, me doy cuenta que, quizá, alguna vez, mereciste que te quisiera, aunque sólo fuera un poco.
Ahora que ya no es verano, me doy cuenta que, quizá, alguna vez, mereciste que te quisiera, aunque sólo fuera un poco.
viernes, 30 de abril de 2010
Bipolaridad por Oly
¿Qué me das que soy dos personas diferentes: una cuando estás y otra cuando me abandonas?
Si no estás, mentir es lo más fácil del mundo. Incluso a mí misma.
Pero cuando apareces...
¡Oh, Musa, Hermana, Amiga, Amante! ¡Qué me das - más bien qué me quitas - que, con tu sola presencia, todo vuelve a ser real!
Vuelvo a ser Segismundo en la cárcel, el mejor soliloquio jamás escrito.
Y te vuelves air. Entonces, me creo reina y embauco a todos a mi alrededor. Y la felicidad no tiene fin.
¡Qué me das, oh Luna - Musa, Hermana, Amiga, Amante - que cuando apareces vuelvo a ser la chica de los ojos más bonitos y más tristes del mundo!
Si no estás, mentir es lo más fácil del mundo. Incluso a mí misma.
Pero cuando apareces...
¡Oh, Musa, Hermana, Amiga, Amante! ¡Qué me das - más bien qué me quitas - que, con tu sola presencia, todo vuelve a ser real!
Vuelvo a ser Segismundo en la cárcel, el mejor soliloquio jamás escrito.
Y te vuelves air. Entonces, me creo reina y embauco a todos a mi alrededor. Y la felicidad no tiene fin.
¡Qué me das, oh Luna - Musa, Hermana, Amiga, Amante - que cuando apareces vuelvo a ser la chica de los ojos más bonitos y más tristes del mundo!
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