En esta estancia llena de recortes de periódico, viejas fotografías y sueños rotos he descubierto un nuevo motivo para suicidarse sin morir.
Mientras la gente muere en un revolución "efecto dominó" (como lo fue la Descolonización), los medios de comunicación nos invaden con noticias sobre un tal Muamar Gadafi, dictador, asesino de masas y demás calificativos al que, según la prensa de hoy, se le quiere juzgar por crímenes de guerra.
Ahora que a las grandes potencias mundiales ha dejado de interesarle que este personaje esté en el poder; ahora que multitud de países han decidido luchar por su Libertad mientras que en los lugares más desarrollados del mundo seguimos vendiéndola al mejor postor; ahora que, una vez más, seguimos creyendo lo que nos dicen quienes ostentan el poder sin hacer nada; ahora que sigue muriendo gente... Ahora no hacemos nada, una vez más...
En la cafetería donde gusto de ir a compartir cervezas, donde llevo años dejando la esperanza y las ganas, donde nunca muere la noche, sólo se escuchan palabras como "ley anti-tabaco" o "ley sinde" seguidas de expresiones como "tenemos que hacer algo" o "nos están robando nuestra libertad". Y yo me pregunto, ¿qué Libertad?
Nos quitan el empleo, nos quitan el hogar, nos obligan a convertirnos en emigrantes (una vez más), reducen nuestra educación a la de meros títeres, poco menos que analfabetos.
Y, aún así, mientras la gente de otros países muere luchando por algo que se les ha negado durante más de 40 años, mientras los que ahora hablan de tiranía y opresión y que antes miraban hacia otra parte (¡por conveniencia de color verde!), mientras que la Libertad sea objeto de cambio; nosotros seguiremos obviando nuestra situación y pensando que la guerra y la revolución sólo existen en los libros de Historia y la Libertad en un viejo cuadro romántico.
Así, con las manos mojadas y manchadas de tinta de periódicos desgarrados, me siento en el suelo de una estancia en blanco con los sueños rotos más hechos añicos que antes.
domingo, 27 de febrero de 2011
domingo, 23 de enero de 2011
Motivo nº3
Y así fue como ella murió.
Despacio.
Sin dolor.
Sonriendo.
Incluso después de todo... sonriendo.
Y así fue como él siguio viviendo.
Sonriendo.
Ebrio de ella.
Ebrio de recuerdos.
Drogado con fotografías.
Impotente.
Así murió.
Una sobredosis de ella.
De su aroma.
De su vida.
Despacio.
Sin dolor.
Sonriendo.
Incluso después de todo... sonriendo.
Y así fue como él siguio viviendo.
Sonriendo.
Ebrio de ella.
Ebrio de recuerdos.
Drogado con fotografías.
Impotente.
Así murió.
Una sobredosis de ella.
De su aroma.
De su vida.
domingo, 2 de enero de 2011
Expiación por Mª José
"El dolor redime",
repito una y otra vez
"El do-lor re-di-me"
golpe a golpe,
gota a gota.
repito una y otra vez
"El do-lor re-di-me"
golpe a golpe,
gota a gota.
jueves, 30 de diciembre de 2010
Motivo nº 2
Sólo anhelaba que mis huesos entrasen en calor, el invierno húmedo me los había vuelto mohosos y blandos como un viejo papel, en cuyas líneas hay descritos cientos de golpes y caídas.
Entré en un lugar tan cálido como lleno de llantos, que fragmentaban un corazón de cristal colocado sobre un destartalado árbol de navidad, maltrecho por el paso de los años.
Una pequeña criatura de tez blanquecina y cabello de un color indescriptible cogía aire a bocanadas, como si en cada aliento mordiese y se aferrase a la vida. Entre cada exhalación hacía un nuevo esbozo de llanto en el que ya no salían más lágrimas... ni falta hacía. Su destino está escrito en un libro en cuyo título sólo figura un apellido que, al leerlo, retumba en los tímpanos como un funesto presagio, y en su prólogo reza: "En ausencia de metal, las ostias son más duras"
Al salir recogí los restos de cristal del suelo, los guardé en mi bolso y salí con la esperanza de que al menos, por hoy, no se rompería más.
Entré en un lugar tan cálido como lleno de llantos, que fragmentaban un corazón de cristal colocado sobre un destartalado árbol de navidad, maltrecho por el paso de los años.
Una pequeña criatura de tez blanquecina y cabello de un color indescriptible cogía aire a bocanadas, como si en cada aliento mordiese y se aferrase a la vida. Entre cada exhalación hacía un nuevo esbozo de llanto en el que ya no salían más lágrimas... ni falta hacía. Su destino está escrito en un libro en cuyo título sólo figura un apellido que, al leerlo, retumba en los tímpanos como un funesto presagio, y en su prólogo reza: "En ausencia de metal, las ostias son más duras"
Al salir recogí los restos de cristal del suelo, los guardé en mi bolso y salí con la esperanza de que al menos, por hoy, no se rompería más.
martes, 28 de diciembre de 2010
Traslocación (Mª José)
Vino mañana,
Ira(á) ayer,
Todo en grandes copas
Para masticar a pequeños sorbos.
Ira(á) ayer,
Todo en grandes copas
Para masticar a pequeños sorbos.
Mañana será (mejor, quizá) por Mª José
-¿Qué día es hoy?
-Martes 28
-¿Y mañana?
-Miércoles 29
-¿Y el Jueves?
-30
-¿Y el viernes?
-El viernes... el viernes es sábado, joder!!!
Desde que sé que cada día me quieres menos que el siguiente, sólo espero que pase el tiempo para comprobar si es cierto, porque puedo firmar sin titubeos que, por el devenir de mi vida, yo podré errar cada día más, hacerme menos merecedora de tu cariño y así convertirte en mártir.
En el fondo no soy tan mala...
-Martes 28
-¿Y mañana?
-Miércoles 29
-¿Y el Jueves?
-30
-¿Y el viernes?
-El viernes... el viernes es sábado, joder!!!
Desde que sé que cada día me quieres menos que el siguiente, sólo espero que pase el tiempo para comprobar si es cierto, porque puedo firmar sin titubeos que, por el devenir de mi vida, yo podré errar cada día más, hacerme menos merecedora de tu cariño y así convertirte en mártir.
En el fondo no soy tan mala...
viernes, 15 de octubre de 2010
Motivo nº 1
Comienza la serie de "Motivos para suicidarse sin morir", pretenden ser al menos 50, pero todo irá en función de lo que se nos vaya ocurriendo...
Cuando me desperté ya era consciente de que el día no iba a ser "especial" ni nada por el estilo, no vivo en una película de Hollywood, me conformaba con un día mediocre, como el resto, pero no, siempre aparece alguien para joderlo y convertirlo en una película de serie B, y yo, sin posibilidades físicas de huir corriendo. -"Lástima, gajes del oficio, aún puedes soportarlo"- pensé, ilusa de mí.
Tras atravesar la puerta me di de bruces con mi enantiómero de más de 50 y un escalofrío me recorrió la espalda al pensar que me quedaba poco tiempo para que empezase a, sutilmente, organizarme la vida, soltar sermones y decir cosas sin sentido mientras yo asiento con la cabeza, sonrío y se me abre la úlcera.
Ya en el bar me dispongo a empezar a fumarme la cajetilla de tabaco, que seguro, acabaré en pocas horas en vista de lo que me espera, mientras una mujer detrás de la barra me grita como una loca que ahí no se puede fumar, lo que se me antoja gracioso, porque hay cartelitos que prohiben fumar en ciertos locales, pero aún no he visto ninguno que prohiba matar activamente, podrían olvidárseme ciertas normas de civismo y necesito que me las recuerden.
Ya va siendo hora de comer, o intentarlo, mientras un hombre agita unos tentáculos de calamar y a alguien le da un brote esquizofrénico y grita consignas contra el Gobierno. Mi úlcera ha decidido que hoy no como.
Cuando me desperté ya era consciente de que el día no iba a ser "especial" ni nada por el estilo, no vivo en una película de Hollywood, me conformaba con un día mediocre, como el resto, pero no, siempre aparece alguien para joderlo y convertirlo en una película de serie B, y yo, sin posibilidades físicas de huir corriendo. -"Lástima, gajes del oficio, aún puedes soportarlo"- pensé, ilusa de mí.
Tras atravesar la puerta me di de bruces con mi enantiómero de más de 50 y un escalofrío me recorrió la espalda al pensar que me quedaba poco tiempo para que empezase a, sutilmente, organizarme la vida, soltar sermones y decir cosas sin sentido mientras yo asiento con la cabeza, sonrío y se me abre la úlcera.
Ya en el bar me dispongo a empezar a fumarme la cajetilla de tabaco, que seguro, acabaré en pocas horas en vista de lo que me espera, mientras una mujer detrás de la barra me grita como una loca que ahí no se puede fumar, lo que se me antoja gracioso, porque hay cartelitos que prohiben fumar en ciertos locales, pero aún no he visto ninguno que prohiba matar activamente, podrían olvidárseme ciertas normas de civismo y necesito que me las recuerden.
Ya va siendo hora de comer, o intentarlo, mientras un hombre agita unos tentáculos de calamar y a alguien le da un brote esquizofrénico y grita consignas contra el Gobierno. Mi úlcera ha decidido que hoy no como.
viernes, 1 de octubre de 2010
De otros tiempos, Mª José
Rescatando libretas de las estanterías y remodelando cosas escritas ha salido esto...
"Lo único que me hipnotiza es oir unos dedos despegarse de las cuerdas de una guitarra y una voz podrida del humo del tabaco entonar las notas que nadie quiere tocar y recitar las palabras que nadie quiere oir"
y algunos poemas que suben el azúcar.
"Lo único que me hipnotiza es oir unos dedos despegarse de las cuerdas de una guitarra y una voz podrida del humo del tabaco entonar las notas que nadie quiere tocar y recitar las palabras que nadie quiere oir"
y algunos poemas que suben el azúcar.
lunes, 13 de septiembre de 2010
Puntos suspensivos por Mª José
Mis tímpanos han experimentado un orgasmo al escuchar "Fare Thee Well, Miss Carousel" cantada por Van Zandt, mientras sube un dolor por la pierna y mis pulmones ansían henchirse de humo...
Los moratones de mi ombligo heparinizado claman por explotar como burbujas de jabón y dejar en el aire el olor a rosas marchitas que debería acompañar a este momento, pero no, hoy no me apetece estallar en una sinfonía acompasada de gritos, toses, improperios e indignación, me reservo para otro día que merezca más la pena crisparse, seguro que "Las chicas de Oro" con sus pérdidas de orina podrían asustarse, y aún podré poner la música más alto y cerrar los ojos para no observar semejante orgía de decadencia que llena el vacío buche de pájaro que habita en la cabeza de la gente que vive en la tierra que un día fue un "Imperio donde no se ponía el sol" y que hoy lo más parecido a un imperio es Inditex y lo más parecido al sol ; una bombilla de bajo consumo.
Los moratones de mi ombligo heparinizado claman por explotar como burbujas de jabón y dejar en el aire el olor a rosas marchitas que debería acompañar a este momento, pero no, hoy no me apetece estallar en una sinfonía acompasada de gritos, toses, improperios e indignación, me reservo para otro día que merezca más la pena crisparse, seguro que "Las chicas de Oro" con sus pérdidas de orina podrían asustarse, y aún podré poner la música más alto y cerrar los ojos para no observar semejante orgía de decadencia que llena el vacío buche de pájaro que habita en la cabeza de la gente que vive en la tierra que un día fue un "Imperio donde no se ponía el sol" y que hoy lo más parecido a un imperio es Inditex y lo más parecido al sol ; una bombilla de bajo consumo.
domingo, 12 de septiembre de 2010
Oda a la patria perdida por Oly
Hace dos días que volví de una ciudad que nunca duerme, no porque no quiera, sino porque no la dejan.
Volví a recorrer sus calles por la noche, embelesada por sus luces, sus promesas y su pasado. Y no pude evitar, una vez más, sentirme parte de algo. Pero la puta realidad simpre gana la partida y ahora sólo quedan fotos y algunos papeles que demuestran que aquello no fue un sueño. Que volví a estar allí, volví a encontrarme, volví a soñar en frente del Globe, volví a enamorarme, a tener una aventura con un hombre que hace cuatrocientos años recorría esas mismas calles. Las baldosas no eran amarillas, pero era como estar en Oz. Mas, como hombre de ojalata, descubrí que le Mago no era más que una invención. No necesité golpear mis zapatos rojos para volver, una máquina de metal alada se encargó de acabar con todo ello.
Y ahora sólo quedan ideas tachadas en una libreta, y lluvia y cielos grises que me recuerdan a ella, a esas ciudad de la que no volvería.
Cuando todo acabe, me convertiré en una de esas palomas que tan poco me gustan para poder pasearme tranquila por Trafalgar Square.
Volví a recorrer sus calles por la noche, embelesada por sus luces, sus promesas y su pasado. Y no pude evitar, una vez más, sentirme parte de algo. Pero la puta realidad simpre gana la partida y ahora sólo quedan fotos y algunos papeles que demuestran que aquello no fue un sueño. Que volví a estar allí, volví a encontrarme, volví a soñar en frente del Globe, volví a enamorarme, a tener una aventura con un hombre que hace cuatrocientos años recorría esas mismas calles. Las baldosas no eran amarillas, pero era como estar en Oz. Mas, como hombre de ojalata, descubrí que le Mago no era más que una invención. No necesité golpear mis zapatos rojos para volver, una máquina de metal alada se encargó de acabar con todo ello.
Y ahora sólo quedan ideas tachadas en una libreta, y lluvia y cielos grises que me recuerdan a ella, a esas ciudad de la que no volvería.
Cuando todo acabe, me convertiré en una de esas palomas que tan poco me gustan para poder pasearme tranquila por Trafalgar Square.
sábado, 11 de septiembre de 2010
"Fractura tipo b, sin desplazar (Ni la fractura ni yo)" por Mª José
La siempre ingrata ciudad de Oviedo ofrece espectáculos esperpénticos,
al más puro estilo de "Luces de bohemia", y descensos sin paracaídas por ríos de agua y sidra, alucinaciones entre desmayos.
Consigue que su noche eterna sea abrigo para todos aquellos desharrapados y apátridas de la realidad, que son mecidos a su voluntad entre adoquines, cantos rodados y baldosas de mármol multicolor en el clímax de la oscuridad, para después despertarlos suavemente con el tibio olor a musgo y cerveza que emanan del amanecer rosado cuando se eleva desde algún punto indeterminado entre la Catedral y la Plaza del Paraguas.
Y no importa el día, ni el mes, ni el año, siempre hay un regusto a humedad en el tabaco, a sal en el agua y a tierra en el olfato, a dolor en el alma, a cicatrices que se niega a curar, a marcas de bala en las fuentes y en los edificios, y a una lucha fraticida entre los que quieren y los que no quieren olvidar, sin darse cuenta de que esta ciudad es el olvido y la memoria en sí misma, que permitirá que seas olvidado pero siempre te hará recordar. El dolor y la nada.
Y yo aquí, apoyada entre dos mástiles con el vaivén de la mañana y rodeada del caos que reina en esta habitación, intento organizarlo todo mentalmente para aunar fuerzas y reptar hacia el pasillo para poder decidir si sigo adelante o me paro en el camino a descansar.
al más puro estilo de "Luces de bohemia", y descensos sin paracaídas por ríos de agua y sidra, alucinaciones entre desmayos.
Consigue que su noche eterna sea abrigo para todos aquellos desharrapados y apátridas de la realidad, que son mecidos a su voluntad entre adoquines, cantos rodados y baldosas de mármol multicolor en el clímax de la oscuridad, para después despertarlos suavemente con el tibio olor a musgo y cerveza que emanan del amanecer rosado cuando se eleva desde algún punto indeterminado entre la Catedral y la Plaza del Paraguas.
Y no importa el día, ni el mes, ni el año, siempre hay un regusto a humedad en el tabaco, a sal en el agua y a tierra en el olfato, a dolor en el alma, a cicatrices que se niega a curar, a marcas de bala en las fuentes y en los edificios, y a una lucha fraticida entre los que quieren y los que no quieren olvidar, sin darse cuenta de que esta ciudad es el olvido y la memoria en sí misma, que permitirá que seas olvidado pero siempre te hará recordar. El dolor y la nada.
Y yo aquí, apoyada entre dos mástiles con el vaivén de la mañana y rodeada del caos que reina en esta habitación, intento organizarlo todo mentalmente para aunar fuerzas y reptar hacia el pasillo para poder decidir si sigo adelante o me paro en el camino a descansar.
jueves, 19 de agosto de 2010
Humo, espejos y Rock 'n' Roll por Oly

Una calavera
Que me devuelve el espejo.
Alguien ha muerto
Y no sé aún quién.
Ojeras, palidez,
Llanto, llanto, llanto...
Y, una vez más,
Soy yo frente a la barra de un bar
Bebiendo.
Multiplicando alcohol,
Dividiendo sentimientos.
Besos, whisky, ron
Corren por doquier.
Y yo sigo aquí,
Esperándote.
Borracha de la música del Diario,
Soñando con que llegues hasta mí.
Amor, relaciones,
Mujeres lobo...
Nunca llegarás
Porque yo siempre huiré.
No vale la pena esperar.
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